Durante el Concejo de Seguridad realizado ayer en Tuluá, el presidente de la república, Álvaro Uribe Vélez, declaró una guerra frontal a las bandas criminales al servicio del narcotráfico, refiriéndose específicamente a los denominados ‘Machos’ y ‘Rastrojos’, y a los cabecillas de las Farc que están operando en el norte del Valle.
El presidente Uribe dijo en la reunión, que tiene información que desde las cárceles miembros de esas organizaciones delincuenciales, a través de llamadas telefónicas y panfletos, siguen extorsionando a los comerciantes y empresarios tulueños, “y lo peor de todo es que muchos siguen pagando esas extorsiones”.
Las autoridades aseguran tener evidencias de que los autores de esas llamadas serían criminales identificados con los alias de Hugo, Pecas, Rumi y Jhon Estiven, este último cabecilla de ‘Los Rastrojos’, quien -según Uribe- “es el encargado de la comercialización de estupefacientes en el centro del departamento”.
Por ello, le enfatizó a los altos mandos militares y policiales que “a estos bandidos hay que acabarlos por parejo”.
Asimismo, en el consejo de seguridad se denunció que muy cerca del casco urbano de Tuluá, en el corregimiento de Tres Esquinas, funciona “un centro de entrenamiento de terroristas, en donde se hacen disparos al blanco”.
Para el presidente Uribe, lo más preocupante es que en inmediaciones de ese sitio está ubicada una estación de Policía.
“Aquí vamos a tener que tocarnos todos la conciencia, para saber qué miembros de la Fuerza Pública tienen vínculos con los grupos armados al margen de la Ley”, dijo.
De otra parte, le ordenó a las Fuerzas Militares que verifiquen la denuncia de que hay guerrilleros cruzando Ginebra.
e igual manera, el Mandatario se mostró preocupado porque en el municipio de Versalles, en el norte del Valle, se están registrando secuestros ‘express’, por uno o dos días, de los cuales ya han sido víctimas finqueros y hacendados de la regiónpor uno o dos días, “mientras consiguen la plata”.
Por último, el Jefe de Estado insistió en la política de recompensas como estrategia para dar con el paradero de los criminales. “Hay que empapelar totalmente a Tuluá, pedirles a las emisoras, a los medios escritos, a los canales locales de televisión, una gran divulgación del afiche de los más buscados”.
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