“Pensé morirme, pero suicidarme jamás”, aseguró este viernes en Radio Santa Fe el excongresista Oscar Tulio Lizcano, quien tambien destacó que durante los mas de 8 años de cautiverio, en manos de las Farc, sintio un gran vacío por el silencio de sus compañeros del Congreso.
Consideró un verdadero milagro de Dios el haber salido con vida de semejante cautiverio, agobiado por el hambre, las enfermedades y la amenaza permanente de sus carceleros.
Fueron 8 paludismos los que sufrió, uno de ellos cerebral, del cual, de 10 se salvan 5. Si no moría, podía quedar paralizado totalmente, tal como se lo advirtió un prestigioso neurologo.
“Sí sentía la muerte constantemente”, señaló como consecuencia de lo ocurrido con los diputados del Valle y la permanente advertencia de sus carceleros de que no lo entregarían vivo al presidente Alvaro Uribe.
Advirtió que nunca intentó fugarse. “Eran demasiados guerrilleros y siendo el único secuestrado, era el centro de atención. En cada campamento me colocaban al centro y alrededor se levantaban los cambuches de los guerrilleros”.
Aunque advirtió que no había salido del prolongado cautiverio con resentimientos u odios, destacó el enorme vacío que sintió porque jamás oyo de sus colegas del Congreso de la República una voz de aliento, ni mucho menos una acción a favor de su liberación.
A propósito de la política, reafirmó su decisión de no volver a la actividad, como lo están haciendo otros colegas que han estado secuestrados.
Dijo que no estaba dentro de sus propositos “traficar” solidaridad por votos y añadio que lo que quiere es hacer una maestría y volver a la academia.
Y jocosamente recordó que en la selva, en la terrible soledad que siempre estuvo, aislado, sin poder conversar con nadie, practicó la cátedra con los árboles como alumnos, cada uno de los cuales llevaba el nombre de aquellos jóvenes que asistieron a sus clases en la Universidad.
También señalo que no piensa irse del país, no obstante ser conciente de que por el hecho de haberse fugado, las Farc pueden tomar represalias.
Sin embargo anuncio que viajará al exterior, en primera instancia a México para darle gracias a la Virgen de Guadalupe a quien se encomendó para lograr su libertad.
La Virgen de Guadalupe formaba parte del “combo” de santos de cabecera que tuvo en cautiverio y en el cual también estaban la madre Teresa de Calcuta y el Papa Juan Pablo Segundo.
“La madre Teresa para que no me ahogara en el cruce de los ríos”, porque no sabia nadar. Agregó que fueron varios los guerrilleros que murieron al tratar de remontar torrentosas aguas y no sabia nadar.
Se declaró impactado por los avances tecnológicos que encontró a su retorno a la civilización: los celulares, los videos, las grabadoras y los nuevos equipos de sonido, que no conocía .
“En la selva no los había. Nunca vi una casa, un civil, solo a los guerrilleros que me cuidaban y que siempre me llevaban por trochas”, expresó.
Frente a los elogios que frecuentemente ha hecho a alias Isaza, quien lo trajo a la libertad, Lizcano señalo que era lo menos que podia hacer a quien le salvó la vida.
“Sería ingrato no decirlo”, expresó el excongresista. Añadió que en la tercera noche de la fuga ya no estaba en condiciones de seguir la marcha y simplemente le dijo: “Sálvese usted y déjeme a mí”, pero Isaza se negó a abandonarlo. “Me colgaba y me arrastraba y así me sacó”, puntualizó.
Dijo que estuvo hablando por teléfono con Isaza y le contó que estaba bien, que lo han tratado bien y que habló incluso con algunos oficiales del Ejército para que le prodigaran un trato adecuado.