
Cientos de haitianos traumatizados dormían el jueves en parques y calles de la capital del país, temiendo más réplicas del catastrófico sismo que derrumbó casas y edificios gubernamentales y sepultó a una cantidad aún desconocida de personas.
Decenas de miles de personas habrían muerto y se cree que muchos estarían atrapados aún con vida debajo de los escombros provocados por el sismo de magnitud 7 que sacudió la capital haitiana el martes.
No había señales de operaciones organizadas para rescatar a aquellos atrapados bajo los restos de viviendas o para retirar los cadáveres, y los médicos en Haití, el país más pobre del hemisferio occidental, no contaban con equipo adecuado para atender a los heridos.
Los sobrevivientes tenían miedo de regresar a sus precarias viviendas y dormían en áreas abiertas, donde grupos de mujeres cantaban canciones tradicionales en la oscuridad y oraban por los muertos.
«Ellas cantan porque quieren que Dios haga algo. Quieren que Dios las ayude. Todos queremos», dijo el empleado del Hotel Villa Creole Dermene Duma, que perdió a cuatro familiares.
Los extranjeros dormían alrededor de la piscina del hotel y cientos de haitianos heridos yacían fuera del dañado hotel.
Decenas de miles de haitianos recorrían las calles aturdidos y llorando por las caóticas y destruidas calles de Puerto Príncipe, buscando ayuda de manera desesperada.
Los cadáveres estaban a la vista por toda la ciudad: Bajo los escombros, tendidos junto a los caminos, siendo cargados en camiones. Había cuerpos diseminados por las calles, envueltos en sábanas y mantas, mientras de entre los escombros se escuchaban gritos.
Los habitantes de la capital trataban de rescatar a las personas sepultadas bajo los escombros, retirando trozos de escombros con sus manos desnudas. Hombres con martillos atacaban los restos de edificios derrumbados buscando sobrevivientes.
Un hombre joven gritó a periodistas en inglés: «Mucha gente está muriendo. Necesitamos ayuda internacional (…) No hay (servicios de) emergencia, no hay comida, no hay teléfonos, no hay agua, no hay nada».
Al ser consultado por la cadena CNN sobre la cifra de fallecidos, el presidente Rene Preval dijo «no lo sé», antes de agregar que «hasta ahora escuché 50.000 … 30.000». Pero el líder no dio a conocer la fuente de esas estimaciones.
Países de todo el mundo comprometían su ayuda para la empobrecida nación caribeña. El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, dijo el jueves que su país planea evacuar 60 heridos de su otrora colonia y trasladarlas a Martinica para ser curadas.
Naciones Unidas, cuyo cuartel general de cinco pisos fue una de las construcciones derrumbadas por el sismo, dijo que han muerto al menos 16 miembros de su misión de paz de 9.000 hombres, entre ellos 11 soldados brasileños.
Preval dijo que el jefe de la misión, Hedi Annabi, falleció, pero el organismo mundial no pudo confirmar la información.
Preval dijo que los daños en la capital eran «inimaginables» ydescribió cómo había caminado sobre cadáveres y oído los gritos de personas atrapadas entre los escombros del Parlamento, donde el presidente del Senado es uno de los atrapados por los escombros.
El epicentro del sismo estuvo a sólo 16 kilómetros de la capital y a relativamente poca profundidad. Alrededor de 4 millones de personas viven en la ciudad y sus alrededores, sacudidos tras el sismo principal por réplicas de hasta 5.9 de magnitud.
SUPERADOS POR LA DESTRUCCION
Las comunicaciones normales estaban cortadas, los caminos estaban bloqueados por escombros y árboles, la energía eléctrica estaba interrumpida y el suministro de agua era escaso. Las únicas luces visibles en la ciudad provenían de señales de tránsito que funcionan con energía solar.
El portavoz de la Cruz Roja de Haití, Pericles Jean-Baptiste, dijo que la organización, acostumbrada a lidiar con desastres en un país golpeado por la pobreza, las catástrofes naturales y la inestabilidad política, estaba superada y no tenía medicinas.
«Hay tanta gente que necesita ayuda (…) No tenemos equipamiento, no tenemos bolsas para los cuerpos», dijo el portavoz a Reuters.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló por teléfono con el secretario general de Naciones Unidas y con los presidentes de Brasil, Canadá, México y Chile acerca de los esfuerzos para asistir a Haití pero no pudo contactarse con Preval, dijo la Casa Blanca.
Estados Unidos, China y estados europeos están enviando equipos de reconocimiento y rescate, algunos con perros rastreadores y equipamiento pesado, mientras otros gobierno y grupos de ayuda ofrecen tiendas de campaña, unidades de purificación de agua, comida y equipos de telecomunicaciones.

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