El presidente, Alvaro Uribe inauguró este martes en la ciudad de Cartagena la quinta edición latinoamericana del Foro económico mundial, que reunirá entre miércoles y jueves a unos 500 participantes del mundo de los negocios.
«Gracias por tener en Colombia la confianza de ser la sede del Foro económico mundial (…) En estos últimos cuarenta años es la primera oportunidad en la que se reúne en Colombia», dijo Alvaro Uribe al fundador del Foro económico mundial, Klaus Schwab, durante una rueda de prensa de presentación del evento.
La edición latinoamericana del Foro de Davos reúne en Cartagena a más de 500 empresarios de 42 países así como los presidentes de Guatemala, Alvaro Colom, República Dominicana, Leonel Fernández, Paraguay, Fernando Lugo, y Panamá, Ricardo Martinelli, invitados a reflexionar sobre los elementos que permitirán una «recuperación sostenible» de América Latina.
Según el ministerio colombiano de Comercio, de los 500 asistentes, un centenar proviene de compañías de Estados Unidos y aproximadamente 50 de Brasil, sede de la anterior edición sudamericana del Foro. México, Argentina, Perú, y Chile también cuentan con delegaciones numerosas.
Los participantes, invitados por el gobierno colombiano a una cena de bienvenida el martes, abordaran el miércoles y el jueves cinco temáticas principales: «población, democracia y gobierno», «liderazgo de la economía verde», «oportunidades de cooperación», «caminos para la recuperación económica» y «reducción de la desigualdad».
Para Colombia, «este tipo de evento es muy importante», declaró a la AFP el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Luis Guillermo Plata.
«Permite traer a empresarios del más alto nivel (…) gente influyente que va a hablar de Colombia», declaró, al reconocer que cuatro anos atrás hubiera sido «imposible» convencer a los organizadores para que eligieran a este país, aún víctima de un conflicto armado que implica a guerrillas, bandas neoparamilitares, narcotraficantes y Ejército.
El ministro reconoció que Colombia debía consolidar su «apertura a nuevos mercados» y «mejorar su capacidad productiva, tanto en productos tradicionales como en servicios nuevos», así como luchar contra la «desigualdad» en que viven sus habitantes -46% de ellos en la pobreza- «generando riqueza».