
Un Airbus A380, el mayor avión de pasajeros del mundo, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Singapur tras sufrir graves fallas en pleno vuelo.
La aeronave con 443 pasajeros y 26 tripulantes, de la compañía australiana Qantas, tomo tierra echando humo de un motor y tras perder trozos del fuselaje, pero ninguno de sus ocupantes sufrió heridas.
Tras la emergencia, la compañía Qantas determinó suspender la operación de toda la flota de A380, mientras los técnicos estudian lo sucedido.
Sin embargo, el resto de compañías que poseen estas naves, Singapore Airlines, Emirates, Lufthansa y Air France, han anunciado que de momento no van a inmovilizarlos.
Airbus reconoció que este es el mayor incidente con un A380 hasta la fecha.
El aparato, considerado el avión tecnológicamente más avanzado del mundo, había partido de Londres e hizo escala en el aeropuerto de Changi en Singapur.
Poco después de partir de nuevo hacia su destino, Sidney, comenzaron los problemas en la parte trasera de uno de los cuatro motores justo en el momento en el que sobrevolaba la isla indonesia de Batam.
Según ha precisado Emma Kearns, una portavoz de Qantas, el aparato podría haber seguido volando con sólo tres motores, pero el piloto decidió dar la vuelta por precaución. Ya con el motor completamente inoperativo, el aparato regresó al aeródromo singapurense, donde aterrizó de nuevo a las 11.45 hora local.
Distintas versiones del incidente apuntan a que uno de los motores ha fallado en pleno vuelo o se ha incendiado. Kearns ha subrayado que no se han registrado heridos, ha negado que hubiera ocurrido una explosión a bordo y ha definido la avería como «un incidente importante». Por su parte, algunos de los pasajeros han contado que escucharon «una fuerte explosión» y que han visto cómo se desprendían trozos del motor al poco de partir de Sidney.
«Estamos investigando los hechos, el avión de Singapur a Sidney sufrió problemas cuando sobrevolaba Indonesia», ha confirmado la oficina de Qantas en Singapur.
«Hemos sido informados de Singapur que un avión de Qantas soltó combustible sobrevolando el área y realizó un aterrizaje de emergencia en Singapur», ha indicado por su parte Tatang Kurnia, jefe del Consejo de Seguridad de Transporte de Indonesia.
«Lo que sabemos ahora es que el motor perdió su carenado trasero. Es una avería en la parte trasera del motor que ha causado graves daños», ha dicho un portavoz de la Oficina de Investigación y Análisis (BEA) francesa, que colaborará en la investigación técnica.
«Es un incidente grave. Es obvio decir que el carenado no debería desprenderse en vuelo», ha añadido su parte Jean-Paul Troadec, director de la BEA. «Muy probablemente el conductor paró el motor tras detectar una anomalía. Pero hay que ser cuidadosos porque no sabemos lo que causó el daño», ha añadido Troadec.
El testimonio de un pasajero apunta en esta dirección, ya que ha explicado que la explosión «arrancó la cubierta del motor trasero».
«Sólo escuché un bang, como el disparo de una escopeta», ha indicado Tyler Wooster a Network Nine Television de Australia. «Parte del recubrimiento se ha desprendido y se podía ver la espuma de debajo y pedazos de alambre rotos».
Algunos medios de comunicación locales llegaron a informar de que el avión se había estrellado en la isla indonesia de Batam, situada a pocos kilómetros de la ciudad-estado y sobre la que vertió gran cantidad de fuel. Según estos medios indonesios, los habitantes de la isla, cerca de Singapur, oyeron una explosión sobre las 9.15 hora local.
Testigos indonesios han explicado a la televisión TVOne que escucharon el estallido y luego hallaron restos del avión, al parecer del motor siniestrado. Se han difundido imágenes de policías indonesios recogiendo trozos de fuselaje rojo en el centro de Batam.
Tras el fallo en el motor, la aerolínea australiana ha decidido dejar en tierra a su flota de Airbus A380, compuesta por seis aparatos. «Suspendemos todos los despegues del A380 hasta que estemos completamente seguros de que tenemos la información suficiente sobre lo sucedido y hasta que estemos totalmente seguros de que pueden volar de nuevo», ha anunciado el presidente ejecutivo Alan Joyce. El directivo ha añadido que todos los aparatos serán inspeccionados en busca de posibles averías.

