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Internacional

Reacciones de presidentes en Latinoamérica por filtración Wikileaks

Críticas, preocupación, silencio, incluso indiferencia han sido las reacciones de algunos gobiernos de Latinoamérica a las filtraciones de Wikileaks, que revelan en muchos casos opiniones poco favorables de la diplomacia estadounidense sobre mandatarios de la región.

La web Wikileaks puso a EE.UU. en medio de una gran controversia al filtrar notas diplomáticas, la mayoría confidenciales y de contenido sensible y que incluyen, entre otras revelaciones, informes controvertidos de líderes latinoamericanos, de los que se siguen conociendo detalles hoy a través de varios diarios.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, calificó hoy la filtración de «muy lamentable para la diplomacia mundial» y advirtió de que «algunas» son «bien ingratas y van a provocar problemas, porque (…) igual uno se las lee y dice: ‘bueno, será ilegítimo esto, pero mire lo que piensan de mí'».

Sobre el escándalo, las opiniones en Latinoamérica están divididas: países como Venezuela y Bolivia -de cuyos gobernantes hablan algunas de las notas diplomáticas divulgadas- arremetieron contra EE.UU.; mientras Colombia y El Salvador se solidarizaron con Washington al calificar de «ilegal» la filtración de Wikileaks.

Honduras, Brasil y Perú, por su parte, restaron importancia al hecho y el Gobierno paraguayo, ante las evidencias de un supuesto espionaje, llamó a consultas la embajadora estadounidense en su país, Liliana Ayalde, a quien expresó su preocupación por las filtraciones.

Paraguay encendió la voz de alarma después de que de los documentos de Wikileaks se desprendiera que el Departamento de Estado de EE.UU. dio instrucciones precisas de que se espiara a los candidatos presidenciales en la campaña de 2008, en las que se impuso Fernando Lugo.

En respuesta, Ayalde decidió abordar el asunto al señalar: «Yo también lamento lo que ha pasado, es una preocupación compartida por un acto que no debía haber pasado».

Según los documentos, la diplomacia estadounidense trabajó también para que países de América Latina aislaran al presidente venezolano, Hugo Chávez.

En respuesta, Chávez dijo que estas filtraciones han dejado al «imperio al desnudo» y opinó que la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, debería «por lo menos renunciar» dada la magnitud de las revelaciones.

«Cuántas cosas están saliendo, cómo irrespetan hasta a sus aliados, ¡cuánto espionaje!», expresó Chávez al felicitar a «la gente de Wikileaks» y a su director, Julian Assange, «por su coraje, su valentía».

En tanto, Ecuador invitó al director de Wikileaks a visitar el país y ofreció darle residencia, si lo pide.

«Estamos abiertos a darle la residencia de Ecuador (a Assange) sin ningún problema, sin ningún tipo de condicionamiento», informó el vicecanciller Kintto Lucas, al destacar que esta iniciativa no afectaría las relaciones con Washington.

Por su parte, Bolivia afirmó que «no es una novedad» el espionaje revelado por las filtraciones de Wikileaks y acusó a la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (Usaid) de haber sido el «pilar» de ese trabajo en el país.

Un cable diplomático divulgado hoy señala que el mandatario de Bolivia, Evo Morales, tenía a principios de 2009 un «grave tumor» en la nariz y fue invitado por su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para ser operado en un hospital de Sao Paulo, hecho negado este martes por el Gobierno boliviano.

En el lado opuesto, el Gobierno colombiano se solidarizó con EE.UU. al considerar que la filtración de esos documentos deriva un «enorme riesgo para la seguridad del pueblo estadounidense y de sus funcionarios».

Aunque el ex gobernante de EE.UU. George W. Bush calificó hoy de «muy dañina» la filtración y dijo que podría perjudicar los vínculos de Washington con el mundo, Gobiernos latinoamericanos coincidieron en que esta filtración no afectará las relaciones con el país del norte.

En ese sentido, la embajadora de EE.UU. en El Salvador, Mari Carmen Aponte, abordó el escándalo al descartar que las filtraciones puedan afectar los nexos bilaterales, mientras el canciller salvadoreño, Hugo Martínez, aseguró que «ninguna situación que se avizore puede afectar esas excelentes relaciones».

Entre tanto, el jefe de Estado hondureño, Porfirio Lobo, restó importancia al documento filtrado que señala que el derrocado ex gobernante Manuel Zelaya fue víctima de una «conspiración» que culminó con el golpe de Estado en junio de 2009, y dijo que EE.UU. maneja «su red de información y de investigación, que es natural».

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó, asimismo, como «insignificante», con relación a Brasil, el contenido de los cables de diplomáticos estadounidenses divulgados hasta ahora.

De acuerdo con la información divulgada, la embajada de EE.UU. ve «dos discursos» en la política antiterrorista de Brasil, cuyas fuerzas de seguridad acusan de «narcotráfico y contrabando» a presuntos terroristas para evitar una «atención mediática» que pueda dañar su imagen.

Por su parte, el mandatario peruano, Alan García, declaró hoy que EE.UU. ha sufrido un «papelón diplomático» por haber permitido que se filtren miles de cables de sus diplomáticos, que en su opinión «no tienen ninguna trascendencia».

Y el Gobierno argentino no se ha referido al escándalo aún, a diferencia de otros jefes de Estado mencionados en los cables.

De acuerdo con las notas dadas a conocer por Wikileaks, el Departamento de Estado de EE.UU. preguntó a su embajada en Buenos Aires si la gobernante argentina, Cristina Fernández, «toma alguna medicación» y cómo dividía el trabajo con su marido, el recientemente fallecido Néstor Kirchner.

Los documentos explican también cómo el Departamento de Estado estadounidense urgió a sus diplomáticos a ejercer de espías para recabar información de sus aliados, incluso en el seno de Naciones Unidas, donde esta práctica está prohibida.

«Creo que nadie se puede sentir muy feliz cuando sabe que él o ella están siendo vigilados por alguien», dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, al recordar que «todos los Estados miembros deben de cumplir las convenciones existentes y los tratados, además de respetar las inmunidades y privilegios de Naciones Unidas».

Por su parte, el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, indicó hoy en Buenos Aires que «el tema puede ser que esté en los debates entre los presidentes» en la Cumbre Iberoamericana de Mar del Plata (Argentina) los próximos 3 y 4 de diciembre.

EFE

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