El presidente de los Estado Unidos, Barack Obama, anunció este martes que su administración le dará un giro radical a la política antidroga, priorizando prevención y el tratamiento sobre la persecución penal.
Según el primer mandatario norteamericano, la idea es considerar al adicto como un enfermo y no un delincuente, lo que hace pensar que delitos menores como la tenencia de narcóticos no deben conducir a prisión.
“La adicción a las drogas no es un fallo moral, sino una enfermedad mental que puede prevenirse y tratarse”, afirma el documento.
Gil Kerlikowske, zar» antidrogas de los Estados Unidos, EE.UU. busca «romper el ciclo de uso de drogas, crimen y encarcelamiento». Para ello, intensificará programas de «intervención en el mercado» de estupefacientes que ya funcionan a nivel local.
El funcionario dijo que el nuevo planteamiento es considerado como una “tercera vía” entre las posiciones “extremas” como lo son la lucha sin cuartel y la legalización.
«Las políticas obsoletas como el encarcelamiento masivo de los infractores no violentos son reliquias del pasado que ignoran la necesidad de enfocar nuestro problema de drogas con un equilibrio entre la salud pública y la seguridad», señaló Kerlikowske en un comunicado.
Según explicó en el nuevo enfoque la drogadicción es considerada como una enfermedad y no un crimen.
Sin embargo, aclaró, esto no significa en absoluto la legalización de las drogas.
«Si haces legal una sustancia que es ilegal, su consumo va a aumentar. Y viendo los devastadores efectos de la droga, a nivel de salud y de seguridad, hacer que estén más disponibles no tiene mucho sentido», afirmó Kerlikowske a los periodistas.
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