
El centro de la capital antioqueña se convirtió en el epicentro de múltiples disturbios y protestas por parte de vendedores ambulantes, quienes rechazaban los operativos adelantados por las autoridades. Los hechos obligaron al Metro de Medellín a cerrar tres estaciones del sistema: Prado, San Antonio y Parque Berrío.
Otra de las inconformidades se relaciona con el sorteo de adjudicación de 500 puestos para las fiestas decembrinas realizado por la Alcaldía de Medellín, con el que varios venteros están en desacuerdo.
Con palos, piedras y papas bomba, los manifestantes atacaron las instalaciones de la Oficina del Centro, dependencia encargada del control del espacio público en el centro de Medellín.
Algunos encapuchados ingresaron a la oficina de espacio público, destruyendo vidrieras y computadores. Los comerciantes también se vieron afectado por ciertos vándalos.
La Alcaldía de Medellín anunció que se realizará una reunión con líderes de los vendedores informales para discutir los puntos que generaron la protesta.
