La Procuraduría General de la Nación formuló pliego de cargos a tres oficiales de la Armada Nacional por las posibles irregularidades presentadas en la cadena de custodia de un documento que hacía referencia a una entrega de dinero de un narcotraficante al contralmirante Gabriel Arango Bacci.
Los cargos fueron formulados al entonces almirante Guillermo Barrera Hurtado, contralmirante Álvaro Echandía Durán y el capitán de Navío Luis Jorge Tovar Neira, en sus condiciones de comandante de la Armada Nacional, jefe de inteligencia de la Armada Nacional y jefe de contrainteligencia de la Armada Nacional, respectivamente, para la época de los hechos
El Ministerio Público investiga al entonces capitán de Navío Tovar Neira porque al parecer habría incurrido en violación de la cadena de custodia de un documento que recibió en su mano de una fuente casual en la ciudad de Cartagena y “que daba cuenta del pago por una operación de narcotráfico que involucraba al contralmirante Gabriel Arango Bacci y por ende como evidencia de una hipótesis delictiva tenía la obligación legal de proceder inmediatamente a poner el hecho en conocimiento de la autoridad competente”.
El pliego señala los cargos que el alto oficial Tovar Neira habría sometido el documento a varios exámenes dactiloscópicos y documentales y solamente hasta mediados de agosto de 2007 lo entregó a la Fiscalía General de la Nación, luego de que los medios de comunicación señalaran que este documento podría estar relacionado con el proceso de tráfico de posiciones de buques de la Armada Nacional.
Además, el entonces capitán de Navío habría incurrido en falso testimonio en la diligencia de declaración rendida bajo la gravedad de juramento el 30 de agosto de 2007 ante la Unidad de Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de Justicia por cuanto no habría dicho la verdad sobre la fecha en la que recibió el citado documento y lo que hizo con éste.
La Procuraduría también elevó cargos disciplinarios al entonces almirante Guillermo Enrique Barrera Hurtado, porque al parecer una vez se enteró de que el capitán de Navío Tovar Neira había recibido el citado documento desconoció la cadena de custodia pues habría ordenado a su subalterno Tovar Neira que hiciera todas las verificaciones posibles sobre la autenticidad de éste, en vez de disponer lo pertinente para conservar la identidad y originalidad del elemento y enviarlo inmediatamente al funcionario judicial competente.
