
La denuncia fue instaurada por su esposo, quien la acusaba de haber ahogado a su hijo recién nacido con un brasier y después abandonarlo en un potrero, en hechos ocurridos el 26 de junio de 1999; sin embargo, la mujer aseguraba que la muerte del menor era consecuencia de un aborto, por lo que la Fiscalía Segunda de Puente Nacional (Santander) inició una investigación que permitió determinar la culpabilidad de Pineda González.
Durante el juicio la hoy condenada fue juzgada como persona ausente por el delito de homicidio agravado. Posterior a su captura, fue trasladada a la cárcel de Mujeres de Bucaramanga (Santander).
