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Tribu nómada peruana sale de su aislamiento voluntario para atacar a otras comunidades en busca de alimentos

PERU- INDIGENAS AISLADOS–Una etnia indígena peruana, asentada en la profundidad de la selva amazónica, que está en peligro de extinción, decidió salir de su aislamiento y atacó con arcos y flechas a otra tribu en busca de comida y otros medios de subsistencia, así como herramientas de utilidad para ellos (sogas, ollas, machetes, etc., según lo confirmó el gobierno de este país, a través del Ministerio de Cúltura.

Se trata de la tribu de Marhco Piro, en situación de aislamiento voluntario, que atacó a la comunidad de Monte Salvado, ubicada en la provincia de Tambopata, en la región Madre de Dios, que prácticamente es la puerta de acceso a la selva amazónica.

El ataque, en el que intervinieron unos 200 indígenas–de los 600 que sobreviven– se produjo el jueves 18 de diciembre, pero solo trascendió ahora, debido a la enorme distancia y la carencia de comunicaciones.

Los habitantes de las aldeas atacadas, también indígenas de la etnia yine, indicaron que la mayoría eran hombres y solo estaban cubiertos por taparrabos.

El ministerio de Cultura peruano informó sobre la evacuación de toda la población de las comunidades de Monte Salvado y Puerto Nuevo hacia la ciudad de Puerto Maldonado «para salvaguardar la vida y la seguridad tanto de los comuneros como de la población en situación de aislamiento».

«Se ha coordinado con los sectores Interior y Defensa la evacuación de la población vía aérea, acompañados de un equipo de la Policía Nacional del Perú y representantes del Ministerio de Cultura. Sin embargo, debido a malas condiciones climatológicas en toda la selva peruana, hasta la fecha este ingreso no ha sido posible», añadió.

PERU- TRIBU 1

La ONG Survival International, que trabaja en pro de estas comunidades aisladas, informó en un comunicado que cuando sucedió la incursión del pasado jueves pocos vecinos estaban en sus casas puesto que habían dejado la zona para ir a votar en las elecciones locales, pero al regresar, encontraron sus hogares destruidos.

La misma organizacion humanitaria estableció que la comunidad de Marhco Piro está en peligro de extinción por las enfermedades y el robo de sus tierras.

«Los indígenas han sufrido una violencia terrible y enfermedades traídas por los foráneos en el pasado. Para muchos, este sufrimiento continúa hoy día. Obviamente, tienen muy buenas razones para no querer el contacto exterior», subrayó.

«Los trabajadores de las petroleras y los madereros ilegales invaden sus tierras y propagan enfermedades. Los indígenas no sobrevivirán si no se pone fin a esta situación», añadió.

PERU- TRIBU ATACA

Según Survival, en las profundidades de la selva amazónica, en Perú, viven pueblos indígenas que no han tenido contacto con el mundo exterior. (También los hay en Colombia, Brasil, Ecuador, Venezuela y Paraguay).

En territorio peruano la ONG estima que existen alrededor de 15 pueblos indígenas aislados, que viven en las regiones más remotas de la selva amazónica, pero su tierra está siendo rápidamente destruida por los foráneos.

Entre ellos están los cacataibos, los isconahuas, los matsigenkas, los mashco-piros, los mastanahuas, los murunahuas (o chitonahuas), los nantis y los yoras.

Casi todos los indígenas aislados son nómadas, se desplazan por la selva dependiendo de las estaciones, en pequeños grupos de familias extensas.

En la estación de lluvia, cuando los niveles de agua son altos, los indígenas, que generalmente no usan canoas, viven lejos de los ríos, en el corazón de la selva.

Durante la estación seca, sin embargo, cuando los niveles de agua son bajos y en los meandros de los ríos se forman playas, acampan en esas playas y pescan.

Además de huevos de tortuga, los indígenas no contactados se alimentan de gran variedad de carne, pescado, plátanos macho, frutos secos, bayas, raíces y larvas.

Entre los animales que cazan están el tapir, el pecarí, monos y ciervos.

«El Gobierno peruano negaba su existencia, pero esta evidencia es irrefutable, dice Survival. Por ejemplo, el 18 de septiembre de 2007, un avión fletado por la Sociedad Zoológica de Frankfurt sobrevoló una zona remota del sureste de la selva peruana para comprobar la presencia de madereros ilegales. Por casualidad encontraron un grupo de unos veintiún indígenas, probablemente del pueblo mashco-piro, en un campamento temporal de pesca en la ribera de un río.

Sólo seis semanas después, Alan García, el presidente de Perú por aquel entonces, escribía en un artículo de un diario que los indígenas no contactados habían sido ‘creados’ por ‘medioambientalistas’ que se oponen a las prospecciones petrolíferas, complementa.

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Las mayores amenazas para los indígenas no contactados de Perú son las empresas petroleras y los madereros ilegales.

Survival advierte que el Gobierno peruano ha firmado contratos con petroleras que abarcan más del 70% de la Amazonia peruana. En una buena parte de este territorio están incluidas regiones donde habitan pueblos indígenas aislados.

La prospección petrolera es especialmente peligrosa para los indígenas porque abre zonas antes remotas a otros foráneos, como madereros y colonos.

Todos ellos se enfrentan a terribles amenazas, que afectan a sus tierras, a su modo de vida y, últimamente, también a sus vidas. Los pueblos indígenas aislados son extremadamente vulnerables a cualquier forma de contacto con foráneos, ya que no tienen inmunidad frente a las enfermedades occidentales.

PERU- TRIBU AISLAMIENTO
La ONG señala que a principios de la década de los años 80, una prospección de Shell provocó el contacto con los nahuas. En cuestión de unos pocos años, alrededor del 50% de los nahuas había muerto.

Ahora, un consorcio de empresas lideradas por la argentina Pluspetrol y entre las que se encuentra también Repsol opera en la tierra de los nahuas y tiene previsto ampliar un enorme proyecto de gas. Se trata del mayor campo gasístico de Perú, conocido como Camisea, que se ubica dentro de una reserva para indígenas aislados y no contactados, entre los que se encuentran los nantis y los matsigenkas. La expansión del proyecto podría derivar en la desaparición de estas vulnerables tribus.

La otra gran amenaza son los madereros ilegales, muchos de ellos en busca de caoba, conocido el “oro rojo”, pues alcanza un precio muy alto en el mercado internacional.

La selva peruana tiene parte de la última madera de caoba comercialmente viable que queda en el mundo, lo que ha provocado una “fiebre del oro rojo” en pos de lo que aún queda.

Por desgracia, estas son las mismas zonas donde viven los indígenas aislados, lo que significa que el hecho de que los madereros invadan su territorio y contacten con ellos es casi inevitable, advierte Survival.

En 1996 los madereros ilegales forzaron el contacto con los indios murunahuas. En los años siguientes murió el 50% de ellos, la mayoría de catarros, gripe y otras infecciones respiratorias.

Los madereros también han forzado a miembros de una tribu no contactada a huir de Perú por la frontera hacia Brasil.

«Todo lo que sabemos acerca de estos indígenas aislados pone de manifiesto que buscan mantener su aislamiento. En las pocas ocasiones en que se les ha visto o encontrado, han dejado claro que quieren que les dejemos en paz. A veces reaccionan de forma agresiva, como forma de defender su territorio, o dejan señales en la selva advirtiendo a los foráneos que se mantengan alejados», precisa la ONG.

«Survival está instando al Gobierno peruano para que proteja a los indígenas aislados y no permita las exploraciones de petróleo, talas u otra forma de extracción de los recursos naturales de las tierras indígenas».