Gabriel Vallejo, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, visita al departamento Norte de Santander para revisar la situación que vive esa región del país tras los dos atentados terroristas contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas que ejecutaron en las últimas horas guerrilleros de las Farc.
El primero de los ataques dinamiteros, que forman parte de la escalada terrorista desatada por las Farc contra la infraestructura eléctrica, petrolera y de carreteras en el territorio colombiano, se registró a la altura del kilómetro 419 de la línea de transporte de crudo, en la vereda Filoguano, en jurisdicción del municipio de Teorama. El segundo, fue en jurisdicción del municipio de Tibú, en la vereda conocida como Sector Seis.
En Teorama, el alcalde local, Eliud Camargo León reportó que la explosión del oleoducto provocó un incendio que alcanzó a 12 casas, las cuales quedaron semidestruidas, por fortuna sin causar lesionados.
En lo que va corrido del año se han registrado 20 atentados y acciones terroristas contra oleoductos, pozos, líneas de trasferencia y equipos para la producción, mantenimiento y el transporte de crudo, informó Ecopetrol.
Los atentados se han concentrado en el sur del país (Putumayo y Nariño), en los oleoductos Transandino, San Miguel-Orito y Churuyaco-Orito, así como en varios pozos de los campos de producción de esa zona del territorio nacional. También se han registrado dos atentados en Caño Limón-Coveñas y otros dos pozos e instalaciones y equipos del campo Tibú, Norte de Santander.
A los atentados contra la infraestructura de Ecopetrol se suman ataques y hostigamientos contra otras empresas productoras y transportadoras de hidrocarburos, como el ocurrido el lunes 8 de junio de 2015 en Puerto Asís, Putumayo, cuando integrantes de grupos al margen de la ley interceptaron 23 carrotanques y obligaron a derramar el crudo en la vía, lo que ocasionó la contaminación de fuentes de agua y una afectación directa a los campesinos de esa zona.
En lo corrido del 2015 se han derramado más de 14 mil barriles por cuenta de los atentados, lo que ha afectado a las comunidades de cuatro departamentos que sufren el impacto de los derrames sobre ríos y otras fuentes de agua, tierras y humedales.
En los ataques ocurridos en 2015 se han registrado derrames a los ríos Caunapí y El Rosario en Nariño, Cubugón en Arauca y Cuembí en Putumayo, que afectaron a más de 80 mil personas de forma directa que se surten de agua de estos ríos y sus afluentes u obtienen su sustento de actividades como la pesca.