Tras un recorrido por el río Bogotá, organismos de socorro reportaron una disminución de 1,3 metros del caudal del afluente, por lo que pasó de alerta roja a naranja.
El recorrido por el río Bogotá fue de 35 kilómetros desde el sector de San Francisco en la localidad de Fontibón hasta puente Canoas en el municipio de Soacha. En el trayecto estuvieron el director General (E) de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Néstor Franco; el secretario de Planeación, Gerardo Ardila y el director General del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER), Javier Pava.
“Con las obras adelantadas por la CAR en la cuenca media del río como son la ampliación del cauce y mejoramiento de su profundidad estamos en capacidad de garantizarle tranquilidad plena a todos los ciudadanos capitalinos, como también a las personas que residan los municipios de Chía, Cajicá, Mosquera, Funza, Cota y Soacha; ninguno de estos municipios tiene riesgo alguno frente a algún desbordamiento del río Bogotá”, aseguró Néstor Franco, director General (E) de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).
De igual forma, el director Franco aseguró que como medida preventiva se tienen abiertas las compuertas del sector de Alicachín en Soacha, con lo que se garantiza que los caudales que están llegando de la cuenca alta a la cuenca media del río Bogotá puedan transitar rápidamente, lleguen al Salto del Tequendama y empiecen a irrigar la cuenca baja.
De acuerdo con Franco, “tampoco existe ningún problema por el mayor caudal que están recibiendo algunos municipios de la Regional Tequendama y Alto Magdalena”.
Las autoridades calculan que son cinco millones de metros cúbicos de sedimentos los que la Autoridad Ambiental ha sacado con las obras en esta importante fuente hídrica, seis millones de metros cuadrados en predios adquiridos, lo que convierte al río Bogotá en una fuente ambientalmente sostenible para los capitalinos.