El deprimido de la calle 94 es una de las 13 obras por valorización, que la ciudadanía ya pagó y el Distrito sigue sin entregar, debido a que todas están marcadas por retrasos heredados de pasadas administraciones.
Algunas obras están suspendidas y otras apenas están en la actualización de diseños. La mayor dificultad es que esas obras, que cuestan casi $1 billón, están desfinanciadas, al menos en $307.000 millones, que tendrá que poner el Distrito.
De acuerdo con el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), la primera obra que esperan entregar es la avenida La Sirena, entre las carreras séptima y novena, que está en un 59% y estaría lista en noviembre.
Se estima que las últimas se entregarían en diciembre de 2019, justo antes de que el alcalde Peñalosa abandone el Palacio Liévano.
Las obras serían la intersección de la Avenida El Rincón, por la Avenida Boyacá, y los tramos faltantes de la Avenida Mariscal Sucre, desde la Avenida Primero de Mayo hasta la avenida Chile.
El objetivo de la Administración Distrital es ir entregando poco a poco los proyectos y así poder tramitar ante el Concejo un nuevo cobro por valorización, para financiar algunos de los proyectos de su ambicioso plan de infraestructura vial y de espacio público.