
Decenas de trabajadoras sexuales de Venezuela tuvieron que emigrar a Bucaramanga para trabajar, debido a la difícil situación que vive el vecino país por la falta de alimento y medicamentos.
«Por el gobierno que tenemos todo está demasiado caótico. No hay comida y el salario mínimo está muy por debajo», indicó una de las mujeres.
Estas mujeres tienen que esconderse de los intensos operativos de las autoridades migratorias y la policía de Bucaramanga.
«Si nos agarra Migración nos deporta, la policía a veces es muy grosera», manifestó la mujer.
De hecho, el último fin de semana las autoridades lograron conducir a 11 ciudadanos venezolanos que ejercían la prostitución en el área metropolitana de Bucaramanga y que no contaba con la documentación en regla.
«Se lograron conducir 11 personas de nacionalidad venezolana, nueve mujeres y dos hombres. Estas personas quedaron a disposición de Migración Colombia», afirmó el general Juan Libreros, comandante de la Policía de Bucaramanga.
Trabajadoras sexuales venezolanas y colombianas se han enfrentado en varias oportunidades con armas cortopunzantes en parques de Bucaramanga por la disputa de clientes y territorios.

