
Este martes la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos tuvieron que cerrar durante casi una hora tras una supuesta intrusión en el espacio aéreo restringido de Washington pero, horas después, aún se desconocía qué había provocado esta alerta.
El comandante Andrew Hennessy, un portavoz del Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (NORAD), dijo que un rastro había aparecido en los radares a primera hora del martes, provocando preocupación.
«Algo que emitió una huella que nuestro radar registró» encendió la alarma, explicó.
Un helicóptero desplegado por el NORAD para investigar lo que parecía ser un avión no identificado no encontró nada en la zona restringida.
«No había aeronave que interceptar», dijo Hennessy, que no quiso especular sobre si había sido una bandada de pájaros la que había detonado la alerta.
Hennessy también calificó de incorrecto un mensaje publicado en la red Twitter por el NORAD horas antes en el que se afirmaba que se habían desplegado cazas para interceptar la amenaza. Esos aviones eran parte de un ejercicio previsto en la zona, precisó.
Las restricciones para entrar en el espacio aéreo de la capital estadounidense se endurecieron tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, en los que murieron cerca de 3.000 personas.
Desde entonces, baterías antimisiles y aviones de combate vigilan la capital estadounidense. Aunque algunas veces se les pasa alguna alerta.
En 2015, un anciano llegó a aterrizar su autogiro a unos metros del Congreso después de haber lanzado cartas en las que denunciaba la «corrupción» del sistema político estadounidense.
El presidente Donald Trump se encontraba en la Casa Blanca a la hora de la emergencia, donde tenía previsto participar en el tradicional acto de «indultar» al pavo con motivo de las fiesta de Acción de Gracias, que se celebran este jueves en Estados Unidos.


