Colombia debe incrementar la vigilancia sobre variantes del coronavirus en aves silvestres y cerdos, advierte científico de la Universidad Nacional
–(Imagen ilustrativa UNAL). Científicos internacionales han venido alertado que el Covid-19 no ha desaparecido y sigue circulando en diferentes países. Ahora, en Colombia, un científico criollo advierte que variantes del coronavirus están siendo esparcidas por diferentes aves, entre ellas las garzas, gaviotas y pelicanos.
Este hecho lo atribuye a que cuando la atención se volcó hacia su vacuna para conjurar el Covid, se dejaron de lado otros virus de la misma familia transmitidos por las aves y que pueden afectar a cerdos de granja, aves de corral e incluso humanos: los Deltacoronavirus.
El investigador colombiano le siguió el rastro genético y encontró que países como Colombia enfrentan un riesgo más elevado del que se cree, por falta de vigilancia y sesgos de información.
Se trata de Armando Contreras, magíster en Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien analizó el repositorio de datos del Centro Nacional de la Información Biotecnológica de Estados Unidos, el cual almacena datos referentes a secuencias genómicas y de proteínas de miles de especies de seres vivos en el planeta, entre ellos aves, mamíferos, e incluso bacterias y virus; allí hay datos disponibles gratuitamente de genomas de Deltacoronavirus aislados de diferentes hospederos.
Así, encontró que aves silvestres acuáticas, como gaviotas, pelícanos y garzas, estarían dispersando estos patógenos mediante la migración, mientras que las aves silvestres terrestres, como los gorriones, que están fuertemente adaptados a hábitats urbanos, actúan como intermediarios de estos virus hacia otros animales como los cerdos y las aves de corral, los cuales se exponen a ellos al entrar en contacto tanto con las aves como con sus excrementos, que se alojan en el suelo y que por una deficiente disposición terminan llegando a los ríos, entre otros cuerpos de agua cercanos.
Según la Guía de las especies migratorias de la biodiversidad en Colombia, el 14,5 % de las aves del país son migratorias, y de estas, al menos 154 especies provienen de Norteamérica en busca de alguna playa, estero, humedal o bosque donde puedan alimentarse y descansar por unas horas o varios meses. Se destacan lugares como la Ciénaga Grande de Santa Marta o las sabanas inundables del Orinoco y los Andes colombianos.
“Por eso es importante nutrir el sistema de vigilancia molecular de los Deltacoronavirus, que de cierta manera fueron olvidados durante la pandemia por Covid-19, pero que han existido desde hace muchos años y están entre la fauna silvestre como un ‘enemigo silencioso’, pues, entre otras cosas, en cada generación de estos virus ocurren miles de mutaciones, lo cual les confiere una gran capacidad de adaptación a nuevos ambientes y hospederos, lo que dificulta su control”, señala el magíster Contreras.
El investigador implementó múltiples softwares para analizar las 244 secuencias genómicas aisladas de una variedad de especies que contenían estos virus, un número que luego de ser filtrado y “depurado” se redujo, es decir que se eliminaron datos que resultaban redundantes o estaban incompletos. “Esta es otra de las muestras de que son virus que no se han abordado con la seriedad necesaria, pues la información no es del todo suficiente, lo que dificulta su análisis”.
“Incluso en algunos casos se tienen secuencias genéticas que fueron aisladas recientemente pero que pertenecen a muestras colectadas décadas atrás, lo cual evidencia el rezago existente en los datos y un obstáculo para seguirles el rastro a las enfermedades y su distribución geográfica”, asegura.
A vuelo de pájaro
El investigador comprobó que los genomas de los Deltacoronavirus de cerdos y gorriones son muy similares entre sí, llegando a más de un 90 % de semejanza, y que el origen de este virus porcino tendría una relación directa con mutaciones ocurridas en genes que favorecen una replicación y diseminación más fuerte del patógeno, una situación que pone en manifiesto el salto que hay entre especies y la necesidad de que se analice a profundidad para evitar problemas a futuro.
“Esto es importante porque las pandemias toman tiempo en manifestarse o suceder, en el caso de estos tipos de coronavirus nuestra investigación sitúa a Hong Kong como el principal punto de origen hace aproximadamente 2.433 años, una ciudad con grandes mercados de carne que podrían ser el principal foco de dispersión; sin embargo, el primer caso de contagio de cerdo a humano, del cual aún se desconoce cómo se transmitió, se registró apenas hace 11 años en Haití”, indica el experto.
También anota que otro aporte de su investigación es la creación de un mapa de distribución de estos virus durante su historia evolutiva, que se ha convertido en un insumo para que en investigaciones futuras se evalúe el impacto de esa dispersión entre regiones, como por ejemplo el movimiento de aves desde el Pacífico o el mar Caribe hacia Colombia o viceversa.
Nuestro país cuenta con la mayor biodiversidad de aves en el mundo, y actividades como la ganadería y la deforestación alteran el hábitat natural de estos animales reduciendo las barreras epidemiológicas, es decir lo que separa a los seres humanos de potenciales virus que transportan estas aves, lo que representa un riesgo del que las instituciones de salud y vigilancia aún no son conscientes, y que a largo plazo generaría alertas de transmisión.
Dicho caso ha estado ocurriendo en países como Perú, en donde hay lugares de las costas en donde se avistan aves muertas sin causa conocida y que se relacionarían con los síntomas que producen estos virus, que tanto en aves como en cerdos e incluso humanos son gastrointestinales y respiratorios, con diarrea, vómito o dificultades para respirar.
Por otro lado, las vacunas contra este tipo de coronavirus en cerdos y aves son escasas, y el rastro de la presencia en aves silvestres sigue siendo muy poco, por lo que se necesita de un mayor compromiso para evitar posibles pandemias a futuro asociadas con estos familiares del SARS-CoV-2. (Información Agencia de Noticias UNAL).
