La carta del excanciller Álvaro Leyva a Gustavo Petro: «Fue en París donde pude confirmar que usted tenía el problema de la drogadicción»
–El excanciller Álvaro Leyva Durán suscitó muy temprano este miércoles un escándalo de grandes proporciones, al revelar intimidades del presidente Gustavo Petro. «…soledad, ansiedad, depresión y otras manifestaciones de difícil superación, algunas de alto riesgo», señala, tras poner en evidencia el supuesto «problema de la drogadicción» del jefe del Estado.
«Me apena decirlo hoy —tarde ciertamente-, pero por esa época ya tenía conocimiento de episodios suyos de similar comportamiento. Fue en París donde pude confirmar que usted tenía el problema de la drogadicción», precisa Leyva Durán en el escrito y se pregunta:
¿Pero qué podía yo hacer? Seguro fui inferior. Lo he debido aproximar, ayudar, asistir oportunamente. Guardo en mi interior la pena de no haber intentado extenderle la mano. Lo cierto es que nunca se repuso usted. Es así. Su recuperación lastimosamente no ha tenido lugar».
Al efecto, reseña «sus desapariciones, llegadas tarde, inaceptables incumplimientos, viajes carentes de sentido, frases incoherentes, cuestionadas compañías según algunos y otros descuidos suyos se han registrado y se siguen registrando señor Presidente».
Leyva Durán afirma que todo esto es «conocido por bocas muy cercanas a usted que lo quieren, lo estiman, que se sienten vinculados en lo personal pero que no saben qué hacer».
En la carta, Leyva Durán establece que por la época de su nombramiento «no conocía yo antecedentes personales suyos. Solo los aspectos propios de su carrera como político. Alguna información tenía sobre su vinculación al M-19. Lo cierto es que tuve una relación muy significativa con toda la cúpula de esa organización. Por aquellos entonces durante el tiempo que hubo las mayores definiciones de paz con el M nunca me crucé con usted. No pertenecía usted a sus primeras filas».
«Usted y yo Presidente vinimos a conocernos pasados ya algunos años. Más precisamente un día en que nos encontramos en una cafetería del lobby del Hotel Tequendama. Vestía usted un chaleco antibalas. Lo recuerdo claramente. Seguro usted también».
Señala que una vez inicio sus funciones, «me di cuenta prontamente que usted no hablaba recurrentemente con sus ministros. Casi nunca. Encontré que su círculo de confianza era bien reducido. Entre los ministros lo comentábamos. Yo, el mayor, me convertí en escucha de varios. El que más me insistía en que le ayudara a hablar con usted fue su primer ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación. Se dice que en la primera crisis usted lo remplazó sin haberlo recibido».
Afirma que le correspondió nombrar a Armando Benedetti como embajador en Venezuela.» Me dijo usted que hablara con él. Lo cité a mi apartamento. No quería aceptar la designación. Aspiraba a trabajar en una posición importante en Colombia. Quizá como un eventual ministro. Como si yo estuviera al tanto de sus problemas personales me manifestó que el doctor Miguel Bettín ya lo tenía al otro lado. Lo comentamos. Comprendí por todo lo que manifestaba que estaba adicto a las drogas. Bettín gran profesional de enorme reputación», indica y concluye:
«De mi entrevista con Benedetti concluí que se trataba de un enfermo. Sigue igual señor Presidente».
Sobre el particular, cita «el enredo de las grabaciones de voz (Sarabia-Benedetti), dadas a conocer por la revista Semana en junio de 2023 sigue manteniendo en vilo su gobierno; y actualmente mucho más por las informaciones suministradas el pasado miércoles 16 de abril por su Canciller desde Osaka, Japón. Lo que demuestra una vez más que usted sigue siendo víctima de esos cuestionados funcionarios. A lo que se suma que usted no ha logrado escapar de la personalísima trampa que 10 destruye siempre más. Grave sin duda estimado Presidente. Sí, le guardo estimación».
Luego, retoma el caso del jefe del Estado, así:
«Los recuerdos que todavía tengo frescos de episodios ocurridos siendo yo el primer testigo, me producen aún desazón y desconcierto. Uno de ellos, la ocasión en que usted se desapareció dos días en París durante una visita oficial. Como si inteligencia francesa fuera incompetente como para no haber conocido su paradero. Momentos embarazosos para mi como persona y como su Canciller. Y mucho más cuando supe en dónde había estado.
Me apena decirlo hoy —tarde ciertamente-, pero por esa época ya tenía conocimiento de episodios suyos de similar comportamiento. Fue en París donde pude confirmar que usted tenía el problema de la drogadicción. ¿Pero qué podía yo hacer? Seguro fui inferior. Lo he debido aproximar, ayudar, asistir oportunamente. Guardo en mi interior la pena de no haber intentado extenderle la mano. Lo cierto es que nunca se repuso usted. Es así. Su recuperación lastimosamente no ha tenido lugar.
Sus desapariciones, llegadas tarde, inaceptables incumplimientos, viajes carentes de sentido, frases incoherentes, cuestionadas compañías según algunos y otros descuidos suyos se han registrado y se siguen registrando señor Presidente. Bien se sabe que ha caído usted en muy frecuentes tiempos de soledad, ansiedad, depresión y otras manifestaciones de difícil superación, algunas de alto riesgo. Todo conocido por bocas muy cercanas a usted que lo
quieren, lo estiman, que se sienten vinculados en 10 personal pero que no saben qué hacer.
Conocen y conocen, pero su desconcierto por sentirse impotentes los apabulla. Sus últimas intervenciones públicas desadornadas con amenazas innecesarias, calificando inadecuadamente a sus contradictores, a algunos de criminales sin serlo, incluso dejando entrever más de una vez que los considera una amenaza para la vida de muchos conciudadanos, constituyen un abuso del poder que se deriva de la Jefatura del Estado que usted detenta; no mide adecuadamente el alcance de sus palabras; incita con todo ello a la lucha de clases. Y 10 ha llegado a hacer en representación del un inexistente M-19. Como un provocador viene quedado usted. Ciertamente tuvo razón el editorial de el diario El Espectador del día 23 de marzo del año que corre al manifestar: «El fuego retórico del presidente Petro ha superado lo tolerable».
Por último, Leyva Durán señala que no se referirá en esta oportunidad a muchos de sus tweets hoy mensajes X que han sido objeto de crecido rechazo. Ni a otros temas que desdibujarían el sentido que pretendo darle a esta primera carta así en ella se consignen crudezas o aparentes asperezas en el trato. Por lo pronto Presidente desvincule a quienes han abusado de usted, que se han aprovechado de su complejísima situación y que le han hecho y continúan haciéndole terrible daño. Tan evidentes son que están en boca y mentes de cientos de miles de compatriotas: EI Presidente de Ecopetrol, Benedetti y la señora Sarabia. Dícese de ellos que lo tienen secuestrado.
Créame que con esa medida adelantaría en algo la solución.
Colombia requiere la unión, no la confrontación caótica alimentada desde la jefatura del Estado Presidente. Evitemos entre todos un incendio social. Es posible.
Y finalmente, precisa: «Se que no le sería fácil para usted recibirme Presidente. Ojalá se animara a hacerlo. Le haría una necesaria insinuación pensando en usted y en la nación entera».
Previamente, Álvaro Leyva Durán se dirigió a los colombianos recordando que en un mensaje del pasado 10 de abril divulgado en X antes twitter y por diversas redes sociales anuncié que en Semana Santa le enviaría una carta al Presidente Gustavo Petro.
«Se me fue corriendo el momento previsto para remitirla dado que su contenido requería ser tratado con sumo cuidado. Con cabal tino. Llegué a la conclusión entonces de que a quién le servían los días santos para reflexionar era a quién hoy escribe una vez más. Pensé con detenimiento no solo en lo que significaba lo que iba a ponerle de presente en blanco y negro al Jefe de Estado, sino en las implicaciones que la materia podría tener para él como destinatario y desde luego para el país entero», precisó.
Añadió que los trinos o mensajes X referidos fueron considerados por muchos lectores como enigmáticos o en exceso crípticos. Otros recibieron los textos como la antesala de algo que debía rechazarse de forma anticipada. Así, la críticas se dejaron sentir. Unas buenas y otras malas. Recibí una que otra amenaza, pero por fortuna a mi edad estoy curado de espantos. En cuanto a las bárbaras calificaciones de que fui objeto, me resbalaron. Me trajeron a la memoria las sabias palabras de Tomás de Kempis: “No soy más porque me alaben ni menos porque me vituperen. Lo que soy ante el Señor eso soy y nada más.”
En trino anterior, el excanciller estableció que creyó en el discurso de Petro candidato y que por eso le aceptó el Ministerio de Relaciones Exteriores. Desde la Constituyente del 91 no ejercía función pública alguna. Le agradecí que hubiera pensado en mi para tan alto cargo. Y lo reitero. Pero por circunstancias por él conocidas, las ilusiones que me colmaron al inicio se fueron desvaneciendo. Hoy solo me queda uno que otro recuerdo grato», puntualizó.
«Mas pienso en mi país y pienso y pienso en mi país. En nada más. No puedo ser inferior. ¿Ocultar? ¿No ocultar?.
El excanciller se refirió luego al actual Ministro del Interior «conocido de marras en el país y en el exterior. ¿Qué ya se rehabilitó?, le pregunta, y continúa diciendo «haberlo lidiado, padecido».
Además le cuestiona: ¿Qué podría contarnos sobre lo ocurrido después del Consejo de Ministros del martes 4 de febrero, noche tarde con dóberman incluido?
Para referirme a algo menos personal del señor ministro–continúa–, vemos que llegó a la altísima responsabilidad pública sin haber esclarecido antes los alcances de los diálogos que tuvieron lugar entre él y quien fuera su subalterna, dados a conocer por la revista Semana en junio de 2023. Y sin que ninguno de los dos – ella hoy en la cumbre del poder –, hubiese explicado qué sucedió con la niñera, de la última, Marelbys Meza. Y qué del consabido tema del polígrafo; de los hoy detenidos como resultado de ese insuceso y demás cuentos espeluznantes con suicidio incluido y viaje de la señora Meza a Venezuela. Y lo que ha venido conociéndose relativo al actuar de la susodicha funcionara después de aquellos insolutos casos.
Y añade: Ahora, ¿se puede siquiera pensar que el cuerpo diplomático acreditado en Colombia está integrado por un poco de tontas y tontos como para no conocer ya quién es quién y qué ocurre? Y las cancillerías de todas las naciones qué. ¿Y que los embajadores que integran el Consejo de Seguridad son unos desinformados? Próximos estamos a rendirle a esa corporación el informe trimestral sobre la implementación de la paz, puntualiza y cierra el capitulo señalando que a esto se referirá oportunamente.
Finalmente señala: «Y por favor no sigan pensando que estos mensajes son enigmáticos o crípticos como lo señalan algunos por haber concluido más de uno con la pregunta ¿puede ser lo anterior el anticipo de algo más de fondo para lo cual los colombianos necesariamente nos debemos preparar?
Ciudadanas, ciudadanos
Me permito darles a conocer la carta que hice llegar ayer 22 de abril del año en curso, al señor Presidente de la República, doctor Gustavo Petro Urrego. Incluyo el sello comprobante de recibo en la Presidencia, hora 1:52 p.m. pic.twitter.com/5xm7QHwuKy
— Álvaro Leyva Durán (@AlvaroLeyva) April 23, 2025

